Un día en la vida del Padre Pío Sábado, Abr 4 2009 

Una hija espiritual especial: Mary Pyle Miércoles, Abr 1 2009 

 

Mary Pyle fue una santa señora que pasaba la mayor parte de su vida  cerca de Padre Pío y se considera una de sus hijas espirituales más especiales.

“Mary Pyle”, en realidad Adelia Pyle, nació el 17 de abril de 1888 en Morristown, Nueva Jersey. La hija de James Pyle Tolman y Adeline McAlpin. Su familia era rica y fueron tan fieles presbiterianos Adelia creció en una atmósfera religiosa. Asistió a escuelas privadas y sobre todo aprendió a hablar con fluidez español, italiano, francés y alemán. Ella también estudió música, canto y baile, todos los cuales gozan de ella. Adelia disfrutado un activo social y, en una ocasión, después de una severa caída montando a caballo, se le  escuchó decir: “Esto es en reparación por todos los bailes que he hecho”.

 Durante sus años de adolescencia María viajó a menudo a Europa y, en una de estas ocasiones, conoció a María Montessori, la educadora que desarrolló el método de enseñanza Montessori. Esto dio lugar a que María Montessori la invitara a María a viajar con ella y actuar como su intérprete. Durante sus viajes, se interesó en la fe católica y fue bautizada en la iglesia católica por los jesuitas, en España en 1913, a los  25 años de edad. Su madre, al oír la noticia, quedó horrorizada y en las propias palabras de María: “Cuando estaba haciendo Su voluntad, me excluyó como si no fuera ya  su hija.”

Adelia dijo que escuchó sobre el Padre Pío y sus estigmas en 1921, pero fue antes de 1923 en que decidió ir a verlo por sí misma. No sabemos mucho acerca de esa primera reunión, salvo lo que María dice más tarde: “Vimos un sólo otro. Entonces, me caí de rodillas y dije: « Padre ». Puso su mano sobre mi cabeza y me dijo: ‘Mi hija, no viajes más. Quédate aquí”.
Ella salió de San Giovanni Rotondo, pero regresó en una fecha posterior y entró en la Tercera Orden Franciscana. En una sencilla ceremonia tomó el nuevo nombre de María y recibió el hábito marrón de la Tercera Orden de las manos del Padre Pío. Ella misma construyó una villa cerca de la cofradía, en un piso de manera franciscana y se establecieron bajo la dirección espiritual del Padre Pío.

La madre de María llegó a un acuerdo con ella respecto a su  conversión al catolicismo en su visita a San Giovanni Rotondo, al igual que sus hermanos.

María realiza actos de caridad y construyó en Pietrelcina, tanto el convento, el seminario como  la Iglesia de la Sacra Familia (La Sagrada Familia).

 Así se cumplen los deseos de los habitantes de Pietrelcina y de Padre Pío, que le había dicho: “…. En breve, se dedicarán a la Sacra Famiglia”. El convento se levantó en el lugar cuando el joven Padre Pío había profesado , años antes, un convento que se construyó, para los hijos de San Francisco. Durante los trabajos de construcción Mary Pyle se quedó en Pietrelcina en la misma casa de la calle Santa María de los Ángeles, donde el Padre Pío vivió de 1910 a 1916.

María comenzó a recibir visitantes de habla inglesa en su casa y, por tanto, comenzó una animada correspondencia entre los hijos espirituales del Padre Pío. En muchas de sus cartas, ella habla de la importancia del Ángel de la Guarda.
María pidió a los que se dirigían por escrito a ella que oraran a su Ángel de la Guarda, lo que podría haber sido alentado por el propio Padre Pío. Ella fue una de las pocas mujeres con quien el Padre Pío se daba a la conversación por algún tiempo.

No sólo estuvo ella cerca de su amado Padre Pío, sino también se encargó del cuidado de sus padres, en su villa, a medida que envejecieron.
En diciembre de 1929, María recibió a  Mamá Peppa y Papá “Zi” Grazio en San Giovanni Rotondo para que los dos campesinos de edad pudieran estar más cerca de su hijo y permaneció al cuidado de ellos, en su casa, hasta que murieron.

La memoria de María permanece en los corazones de los que vieron  su caridad y de los peregrinos y fieles que llegaron a los lugares santos relacionados con el “fraile de Pietrelcina”.


Más información sobre Mary Pyle se pueden encontrar en el libro de Dorothy M. Gaudiose, “La casa de María”.

 
 
 

 

El amor del Santo Padre Pío por el Sumo Pontífice Lunes, Mar 30 2009 

Amor del Padre Pío por San Pío X y Pío XII

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El Padre Pío solía decir que San Pío X era el papa más simpático desde San Pedro hasta nuestros días. “Un verdadero santo”, decía siempre,  “la auténtica figura de Nuestro Señor”.   Cuando murió el Papa  San Pío X , Padre Pío lloraba como un niño diciendo: “Esta guerra se ha llevado a la víctima más inocente, más pura y más santa: el Papa”, pues corrían rumores que el Santo Padre había ofrecido su vida para salvar a sus hijos del flagelo de la guerra.


Una vez Padre Pío dijo a un sacerdote que iba para Roma: “Dile a su Santidad (Pío XII) que con gusto ofrezco mi vida por él”. Cuando murió Pío XII el Padre Pío también lloraba desconsoladamente. Al día siguiente de la muerte no lloraba más y entonces le preguntaron: “Padre, ¿ya no llora por el Papa?”  -“No”, contestó el padre, “pues Cristo ya me lo ha mostrado en Su gloria”.
 

 

Apoyo al Sumo Pontífice Miércoles, Feb 4 2009 

banniere_sp3Llamamiento de unos simples fieles católicos

(clic en el banner)

ORATIO PRO PAPA
V. Oremus pro Pontifice nostro ….
R. Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, en non tradat eum in animan inimicorum eius.
V. Fiat manus tua super virum dexterae tuae.
R. Et supra filium hominis quem confirmasti tibi.

V. Oremus
Deus, qui providentiae tuae consilio super beatum Petrum, ceteris Apostolis praepositum, Ecclesiam tuam aedificari voluisti, respice propitius ad Papam nostrum …., et concede, ut, quem Petri constituisti successorem populo tuo visibile sit unitatis fidei et communionis principium et fundamentum. Per Christum Dominum nostum.
R. Amen

escbenedicto

ORACION POR EL SANTO PADRE

U. Roguemos por nuestro Pontífice ….
T. El Señor lo conserve, lo fortalezca, lo haga feliz en la tierra, y no permita que caiga en manos de sus enemigos.

U. Oremos
Dios, que en tu providencia quisiste edificar tu Iglesia sobre la Roca de Pedro, Príncipe de los Apóstoles, mira con bondad a nuestro Papa…., y Tu que lo has constituido sucesor de San Pedro, concédele la gracia de ser para tu pueblo principio y fundamento visible de la unidad de fe y de comunión. Por Cristo Nuestro Señor.

T. Amén


¿Qué son los estigmas? Domingo, Feb 1 2009 

estigmas

¿Son los estigmas verdaderos fenómenos sobrenaturales?

Responde el P. Miguel Ángel Fuentes, I.V.E.

Pregunta:

He leído que el P. Pío era un estigmatizado y creo que eso significa que él tenía las mismas heridas de Cristo (¿estoy en lo cierto?), pero tengo una duda: ¿no podríamos pensar que esas eran simples llagas como las que se les forman a algunas personas en otras partes del cuerpo? ¿Por qué pensar que es algo milagroso? M. C. S.

Respuesta:

Estimado:
El fenómeno de la estigmatización consiste en una especie de impresión de las santas llagas del Señor en los pies, manos, costado y frente; aparecen espontáneamente, sin ser provocadas por herida alguna exterior y manan periódicamente sangre limpia. Del primero que se tenga noticia fue San Francisco de Asís. En la historia de la Iglesia hay unos 70 estigmatizados canonizados. El más reciente fue el Padre Pío de Pietrelcina de quien usted formula la consulta.

Este fenómeno va precedido por muy fuertes tormentos físicos y morales, que hacen al sujeto semejante a Jesús crucificado. La falta de estos padecimientos es una mala señal, porque los estigmas son el símbolo de la unión con el Crucificado y de la participación en sus tormentos. Si alguien aparece con estigmas pero sin previos tormentos espirituales y morales e incluso físicos (que pueden haber durado varios años antes de que aparezcan estos fenómenos) puede ser explicado o bien a una falsificación o a una neurosis histérica o un engaño diabólico.

Son señales de los verdaderos estigmas, según Tanquerey:

1. Están localizados en los mismos lugares del cuerpo que en Nuestro Señor.

2. En general aparecen los días o tiempos en que se trae a memoria la pasión de Cristo (esto puede no darse en todos).

3.Estas llagas no supuran jamás; la sangre que de ellas mana es pura y limpia; en cambio cualquier otra lesión del cuerpo del estigmatizado supura. No se curan nunca por más remedios ordinarios que se les apliquen y pueden durar años.

4. Producen abundantes hemorragias, a pesar de que parecen estar a flor de piel, lejos de los vasos sanguíneos.

5. Finalmente, y es lo más importante, los estigmas no se encuentran sino en personas que practican las virtudes más heroicas y tienen particular amor a la cruz.

En el caso del P. Pío de Pietrelcina, es indudable que éste es uno de los fenómenos más misteriosos de su vida. Respecto de la posibilidad que se trate de llagas comunes, resulta muy interesante la aclaración del doctor Nicola Silvestri, subdirector sanitario de la casa ‘Alivio del sufrimiento’ (‘Sollievo della Sofferenza’), hospital fundado por el mismo P. Pío en San Giovanni Rotondo (se trata de una conferencia durante el Congreso internacional sobre el Padre Pío, celebrado en el Ateneo Pontificio ‘Regina Apostolorum’ de Roma del 9 al 10 de abril de 2002; puede ver la noticia completa en Zenit: ZS02041204).

‘Desde el punto de vista médico –precisó el doctor Silvestri en su conferencia–, los estigmas no pueden considerarse como heridas o llagas, pues no tienden a cicatrizar ni siquiera cuando son curadas. No sufren procesos de infección ni de descomposición, no degeneran en necrosis, no emiten mal olor, sangran y permanecen estacionarias e inalteradas durante años, contra toda ley de la naturaleza’.

El científico explicó que ‘sobre estos fenómenos, la Iglesia es justamente severa y sólo tras rigurosos estudios y controles de médicos y teólogos, se ha pronunciado en un número bastante limitado de casos’. Para reconocerlos como válidos, siguió diciendo, la Iglesia exige ciertas condiciones que deben caracterizar a este fenómeno: deben aparecer todos al mismo tiempo; deben provocar una importante modificación de los tejidos; deben mantenerse inalterados a pesar de las terapias médicas; deben producir hemorragias; deben carecer de infecciones o supuración y de cicatrización instantánea y perfecta. La Iglesia reconoce el fenómeno pero no propone creer con sentencia dogmática o doctrinal en ellos.

Asimismo el doctor Silvestri explicó que existen también casos de falsos estigmas, sobre todo entre personas víctimas de histeria que se provocan ellas mismas las heridas.

Sobre la naturaleza de los estigmas, el doctor Silvestri indicó que ‘son múltiples las teorías propuestas por escuelas diversas que intentan negar el carácter sobrenatural de los estigmas’. ‘Ninguna de estas hipótesis sin embargo resiste la crítica objetiva y rigurosamente científica. Ni la medicina ni la psicología, y ni siquiera los positivistas intransigentes, como Jean-Baptiste Dumas han podido negar la realidad del fenómeno’. ‘Si los estigmas dependieran de fuerzas naturales –explicó–, habrían aparecido en todos los tiempos y se debería encontrar la descripción en la literatura médica, mientras que hasta el siglo XII, cuando aparecieron en el cuerpo de san Francisco, no se había hablado de estigmas’.

‘Los verdaderos estigmas hasta ahora estudiados se presentan por sus características internas y externas fuera de todas las leyes que regulan la fisiopatología y hay que considerarlos como fenómenos de tipo sobrenatural’, concluyó.

Si quiere ampliar el tema puede ver con fruto: Eugenio del Niño Jesús, OCD, ‘Quiero ver a Dios. Síntesis de espiritualidad a través de ‘Las moradas de Santa Teresa”, Ed. El Carmen, Vitoria, 1960, pp. 990-1013.

fuente: http://www.teologoresponde.com.ar

Devoción al Santo Padre Pío de Pietrelcina Sábado, Ene 24 2009 

DEVOCION AL SANTO PADRE PIO DE PIETRELCINA


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“AMAR A DIOS ES COMPLACERLE,
Y NO VALE LA PENA PREOCUPARSE POR EL RESTO…
EL NOS CUIDARÁ MAS DE LO QUE PODAMOS IMAGINAR”

-P. Pío-

CONSAGRACIÓN PERSONAL A DIOS POR INTERCESIÓN
DEL SANTO PADRE PIO DE PIETRELCINA

Padre de bondad y misericordia,
fuente inagotable de vida y felicidad,
te pido, por intercesión del santo Padre Pío,
me concedas ser semejante a él:
sencillo y humilde, como las florecillas del campo,
libre y alegre, como los pájaros del cielo;
pobre y laborioso, como su padre san Francisco
Porque confío en tu amor y en tu gracia
hoy te ofrezco libremente cuanto soy y cuanto tengo:
deposito mi pasado en tu misericordia,
encomiendo mi futuro a tu providencia
y me quedo tranquilo como un niño pequeño
en brazos de su madre cariñosa,
tratando de vivir un día a la vez.
Te entrego mi memoria,
mi inteligencia y mi voluntad.
Te consagro mis fuerzas y mis límites:
tómame como soy y haz de mí
como hiciste de Pío de Pietrelcina,
un buen cristiano y un honrado ciudadano
que te alabe sirviendo a mis hermanos.
Amén.


ORACION AL SANTO PADRE PIO POR LOS ENFERMOS
Santo Padre Pío,
ya que durante tu vida terrena mostraste un gran amor
por los enfermos y afligidos, escucha nuestros ruegos
e intercede ante el Padre misericordioso por los que sufren.
Asiste desde el cielo a todos los enfermos del mundo;
sostiene a quienes han perdido toda esperanza de curación;
consuela a quienes gritan o lloran por sus tremendos dolores;
protege a quienes no pueden atenderse o medicarse
por falta de recursos materiales o ignorancia;
alienta a quienes no pueden reposar porque deben trabajar;
vigila a quienes buscan en la cama una posición menos dolorosa;
acompaña a quienes pasan las noches insomnes;
visita a quienes ven que la enfermedad frustra sus proyectos;
alumbra a quienes pasan una “noche oscura” y desesperan;
toca los miembros y músculos que han perdido movilidad;
ilumina a quienes ven tambalear su fe
y se sienten atacados por dudas que los atormentan;
apacigua a quienes se impacientan viendo que no mejoran;
calma a quienes se estremecen por dolores y calambres;
concede paciencia, humildad y constancia a quienes se rehabilitan;
devuelve la paz y la alegría a quienes se llenaron de angustia;
disminuye los padecimientos de los más débiles y ancianos;
vela junto al lecho de los que perdieron el conocimiento;
guía a los moribundos al gozo eterno;
conduce a los que más lo necesitan al encuentro con Dios;
y bendice abundantemente a quienes los asisten en su dolor,
los consuelan en su angustia y los protegen con caridad. Amén.


ORACION DESDE LA ENFERMEDAD
Dios de bondad y de amor,
la enfermedad me ha visitado,
me ha alejado de mi trabajo y de mi familia,
me ha llenado de dolor y sufrimiento.
Es una experiencia dura, mi Señor,
una realidad difícil de aceptar,
algo para lo que no estaba preparado.
Siguiendo el ejemplo del santo Padre Pío,
quiero agradecerte por mi enfermedad,
quiero aceptarla como una oportunidad que me das
de conocer mi fragilidad y la precariedad de la vida,
y como un remedio para librarme del orgullo.
Ahora veo lo mismo que antes,
pero con nuevos ojos,
puedo vislumbrar la realidad detrás de la apariencia,
puedo descubrir que en realidad lo que tengo y soy,
no me pertenece absolutamente.
Estoy aprendiendo a depender de los demás,
a hacer cada vez menos por mis propios medios,
a callar, a llorar en silencio, a agradecer.
Estoy descubriendo qué es la soledad y la angustia,
pero también redescubro el afecto, el amor, la amistad.
Dios mío, aunque me cuesta te digo una vez más:
hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo!
Te ofrezco mis sufrimientos
y los uno a los de tu Hijo Jesucristo
y a los de tu siervo fiel el Santo Padre Pío.
Te ruego por todos los que me ayudan
y por todos los que sufren como yo.


ORACION POR LA CONVERSION DE LOS PECADORES
Señor, te pido la conversión de los que, como yo, son pecadores.
Quiero unirme, junto al Santo Padre Pío,
a tu deseo de salvación universal,
solidarizándome con mis hermanos
y emprendiendo con ellos un camino de sincera conversión.
Dame la gracia de cumplir tus mandamientos
alimentando al hambriento, dando de beber al sediento,
vistiendo al desnudo, alojando al forastero,
visitando al enfermo y al encarcelado,
descubriéndote y respetándote en la obra de tus manos.
Cambia mi forma de pensar y de sentir,
porque muchas veces no parezco hijo tuyo.
Y permíteme disfrutar al final de los tiempos
del banquete que tienes preparado
no sólo para los que te conocen y sirven,
sino también para aquellos que no han tenido esa gracia
y que, a pesar de no saberlo, también son hijos tuyos.

Padre Pio convierte a un masón Sábado, Ene 17 2009 

saludo
El confesionario fue el lugar habitual de los sucesivos «milagros» realizados por él. Llegaba a pasar hasta quince horas al día confesando, con lo cual abundaban las verdaderas transformaciones interiores. Una de las conversiones espectaculares, antes de la primera persecución de que fue objeto, fue la del famoso abogado genovés Cesare Festa, gran dignatario de la masonería italiana y primo del doctor Giorgio Festa. Éste había comentado en su informe médico:

«Después de varios exámenes y ver la evolución con el tiempo de las heridas del Padre Pío, no hay otra explicación que la de que nos encontramos ante un caso sobrenatural».

Con su primo Cesare, ateo y rabiosamente anticlerical, mantenían una discusión interminable, hasta que al fin un día le dijo:

–Cesare, anda, vete a San Giovanni Rotondo y encontrarás allí un testigo que acabará con todas tus objeciones. Después ya continuaremos hablando.

Cesare decidió ir, con el propósito de desenmascarar y denunciar lo que él creía ser un fraude.

El Padre Pío no le conocía ni sabía de su existencia. Cuando le vio entrar en la sacristía junto a otros peregrinos, le espetó bruscamente:

–¿Qué hace ése entre nosotros? Es un masón.

–Pues sí, es cierto, lo soy.

–¿Qué papel desempeñas en la masonería?

–Luchar contra la Iglesia.

El Padre Pío, sin decir más, le señaló el confesonario, y ante la estupefacción de todos los presentes el abogado masón se arrodilló, abrió su corazón, y con la ayuda del padre capuchino examinó toda su vida pasada. Cuando se levantó era otro hombre, ¡llevaba la paz en su corazón! Permaneció tres días en el convento y regresó a Génova. Su conversión salió en la primera página de los periódicos. Cesare Festa fue a Lourdes y volvió a San Giovanni Rotondo para recibir de manos del Padre Pío el escapulario de la Orden Tercera franciscana.

Todo en pocos meses: de masón a franciscano. Fue recibido por el Papa Benedicto XV, quien le confió esta misión:

–Tengo en gran estima al Padre Pío, a pesar de algunos informes desfavorables que me han hecho llegar. Es un hombre de Dios. Comprométase usted a darlo a conocer, porque no es apreciado por todos como él se merece.

La Gran Logia italiana se reunió para expulsar al abogado renegado. Cesare Festa decidió asistir y dar a conocer su testimonio. El mismo día recibió una carta del Padre Pío animándole:

«No te avergüences de Cristo y de su doctrina; es momento de lucha a rostro descubierto. El Espíritu Santo te dará la fortaleza necesaria».

(Fuente: Vida del Padre Pío, Enrique Calicó) Gratis date

El Amor a los hijos e hijas espirituales del Padre Pío Jueves, Ene 15 2009 

 

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-a la izquierda, tras el Padre Pío, Cleonice Morcaldi, su hija espiritual –

CLEONICE MORCALDI

No se pueden conocer la Persona y los sentimientos de Padre Pio sin un acercamiento a  sus escritos a Cleonice Morcaldi. Y esto, algunos biógrafos lo han entendido evidenciando la  hora extra que Cleonice nutre para su “Padre espiritual” y la ternura paternal y materna, que Padre Pio nutre para esta hija espiritual predilecta. Muchos testimonios escritos revelan la intensa relación espiritual entre estas dos almas  consagradas a Dios.

Cleonice a menudo se comporta, en su sencillez, como una niña respecto a Padre Pio. Y ya que no le es siempre posible encontrarlo y hablarle, maquina la estratagema del “diálogo escrito”, a distancia. Sobre una hoja escribe las preguntas, dejando un espacio libre después de cada uno, de modo que el Padre pueda poner sus respuestas.
Se conservan decenas y decenas de hojas llenadas de este modo, con la escritura de Cleonice Morcaldi entrelazada a la de Padre Pio. Queremos representar aquí, entre los más significativos, algunos billetes escritos entre Cleonice y su “Papá” espiritual:

Cleonice: – Un sacerdote me ha dicho que hace falta separarse de ti, para gustarle a Dios.
P. Pío: – Tú le dirás: hace falta separarse de quien nos aleja o nos distrae de Dios, no de quién nos lleva a Dios.
C: – ¡Cuántas dudas me vienen!…. Pero…. ¿ya no tendré fe? Dime una palabra.
P: sonriente ¡Está tranquila, Dios resplandece en tu ánimo!
C: -Menos mal que Dios me ha dado tí como  guía
P:  -El buen Dios ha provisto. ¡El buen Dios es providencia!
C:- Eres justo un sol que calienta todo y a todos
P: – ¡Y tú eres la estrella de la mañana que resplandece y calienta mi corazón!
C: -Si encontraras una criatura más voluntariosa y buena ¿me querrás lo mismo?
P: -Rechazo todo. Tú serás para siempre.
C -¿Quién me hará querer a Jesús en la aridez de espíritu?
P:-Yo te la daré esta gracia; te lo conseguiré de Jesús.
C:- La gente murmura porque estoy muy cerca de  tu confesionario. ¡Son muchos! Después de todo, ¿que hago de mal? Ruego y de vez en cuando te miro, pienso en lo que sufres y que lo ensalzas a Dios.
P: -¡Canta y deja cantar! Si te sienta bien al alma sigue haciendo lo que siempre has hecho. –
C: -¿Quién te compensará tanto sacrificio y amor?
P: – Tú eres mi recompensa”


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EL AMOR A LOS HIJOS E HIJAS ESPIRITUALES

DEL PADRE PÍO


¿Que debo hacer para orar bien ? le preguntó una hija espiritual:


” El don de la oración está en manos del Salvador. Cuanto más té vacíes de ti mismo, es decir, de tu amor propio y de toda atadura carnal, entrando en la santa humildad, más lo comunicará Dios a tu corazón.”

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Amo a mis hijos espirituales tanto como a mi alma y aun más.

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Un día le pidieron sus hijos espirituales les dejara su herencia espiritual. Padre Pío respondió inmediatamente   sin pensar siquiera: “El Rosario”.

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Al final de los tiempos me pondré en la puerta del paraíso y no entraré hasta que no haya entrado el último de mis hijos.

 

HOMILÍA DEL PAPA JUAN PABLO II EN LA CEREMONIA DE CANONIZACIÓN DEL PADRE PÍO DE PIETRELCINA Domingo, Ene 4 2009 

HOMILÍA DEL PAPA JUAN PABLO II EN LA CEREMONIA DE CANONIZACIÓN DEL PADRE PÍO DE PIETRELCINA

ppio1-gracias a Pablo por la imagen-


1. “Mi yugo es suave y mi carga ligera” (Mateo 11, 30).

Las palabras de Jesús a los discípulos, que acabamos de escuchar, nos ayudan a comprender el mensaje más importante de esta celebración. Podemos, de hecho, considerarlas en un cierto sentido como una magnífica síntesis de toda la existencia del padre Pío de Pietrelcina, hoy proclamado santo.

La imagen evangélica del “yugo” evoca las muchas pruebas que el humilde capuchino de San Giovanni Rotondo tuvo que afrontar. Hoy contemplamos en él cuán dulce es el “yugo” de Cristo y cuán ligera es su carga, cuando se lleva con amor fiel. La vida y la misión del padre Pío testimonian que las dificultades y los dolores, si se aceptan por amor, se transforman en un camino privilegiado de santidad, que se adentra en perspectivas de un bien más grande, solamente conocido por el Señor.

2. “En cuanto a mí… ¡Dios me libre gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo!” (Gálatas 6, 14).

¿No es quizá precisamente la “gloria de la Cruz” la que más resplandece en el padre Pío? ¡Qué actual es la espiritualidad de la Cruz vivida por el humilde capuchino de Pietrelcina! Nuestro tiempo necesita redescubrir su valor para abrir el corazón a la esperanza. En toda su existencia, buscó siempre una mayor conformidad con el Crucificado, teniendo una conciencia muy clara de haber sido llamado a colaborar de manera peculiar con la obra de la redención. Sin esta referencia constante a la Cruz, no se puede comprender su santidad.

En el plan de Dios, la Cruz constituye el auténtico instrumento de salvación para toda la humanidad y el camino explícitamente propuesto por el Señor a cuantos quieren seguirle (Cf. Marcos 16, 24). Lo comprendió bien el santo fraile de Gargano, quien, en la fiesta de la Asunción de 1914, escribía: “Para alcanzar nuestro último fin hay que seguir al divino Jefe, quien quiere llevar al alma elegida por un solo camino, el camino que él siguió, el de la abnegación y la Cruz” (Epistolario II, p. 155).

3. “Yo soy el Señor que actúa con misericordia” (Jeremías 9, 23).

El padre Pío ha sido generoso dispensador de la misericordia divina, ofreciendo su disponibilidad a todos, a través de la acogida, la dirección espiritual, y especialmente a través de la administración del sacramento de la Penitencia. El ministerio del confesionario, que constituye uno de los rasgos característicos de su apostolado, atraía innumerables muchedumbres de fieles al Convento de San Giovanni Rotondo. Incluso cuando el singular confesor trataba a los peregrinos con aparente dureza, éstos, una vez tomada conciencia de la gravedad del pecado, y sinceramente arrepentidos, casi siempre regresaban para recibir el abrazo pacificador del perdón sacramental.

Que su ejemplo anime a los sacerdotes a cumplir con alegría y asiduidad este ministerio, tan importante hoy, como he querido confirmar en la Carta a los Sacerdotes con motivo del pasado Jueves Santo.

4. “Tú eres, Señor, mi único bien”.

Es lo que hemos cantado en el Salmo Responsorial. Con estas palabras, el nuevo santo nos invita a poner a Dios por encima de todo, a considerarlo como nuestro sumo y único bien.

En efecto, la razón última de la eficacia apostólica del padre Pío, la raíz profunda de tanta fecundidad espiritual, se encuentra en esa íntima y constante unión con Dios que testimoniaban elocuentemente las largas horas transcurridas en oración. Le gustaba repetir: “Soy un pobre fraile que reza”, convencido de que “la oración es la mejor arma que tenemos, una llave que abre el Corazón de Dios”. Esta característica fundamental de su espiritualidad continua en los “Grupos de Oración” que él fundó, y que ofrecen a la Iglesia y a la sociedad la formidable contribución de una oración incesante y confiada. El padre Pío unía a la oración una intensa actividad caritativa de la que es expresión extraordinaria la “Casa de Alivio del Sufrimiento”. Oración y caridad, esta es una síntesis sumamente concreta de la enseñanza del padre Pío, que hoy vuelve a proponerse a todos.

5. “Te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque… estas cosas… las has revelado a los pequeños” (Mateo 11, 25).

Qué apropiadas parecen estas palabras de Jesús, cuando se te aplican a ti, humilde y amado, padre Pío.

Enséñanos también a nosotros, te pedimos, la humildad del corazón para formar parte de los pequeños del Evangelio, a quienes el Padre les ha prometido revelar los misterios de su Reino.

Ayúdanos a rezar sin cansarnos nunca, seguros de que Dios conoce lo que necesitamos, antes de que se lo pidamos.

Danos una mirada de fe capaz de reconocer con prontitud en los pobres y en los que sufren el rostro mismo de Jesús.

Apóyanos en la hora del combate y de la prueba y, si caemos, haz que experimentemos la alegría del sacramento del perdón.

Transmítenos tu tierna devoción a María, Madre de Jesús y nuestra.

Acompáñanos en la peregrinación terrena hacia la patria bienaventurada, donde esperamos llegar también nosotros para contemplar para siempre la Gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

¡Amén!

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-gracias a Pablo por la imagen-

Padre Pío y la Navidad Viernes, Dic 19 2008 

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Escribiendo a Raffaelina Cerase, una de sus primeras hijas espirituales, Padre Pío confiesa los sentimientos de alegría y de ternura por la llegada de la Navidad: “ Al comenzarse la Sagrada Novena de Navidad en honor al Santo Niño Jesús, mi espíritu se ha sentido como renacer a nueva vida; el corazón se siente como demasiado pequeño para contener los bienes celestiales; el alma toda deshecha ante la presencia de este nuestro Dios por nosotros hecho carne.

¿Cómo hacer para resistirse y no amarlo siempre con ardor?

¡Oh, abracémonos al Niño Jesús con el corazón inmaculado de culpa, para gustar lo dulce y suave que es amarlo!

No dejaré jamás, y mucho más en estos días santos, de rogar al Niñito por todos los hombres, especialmente por vosotros y por todas aquellas personas que están en vuestro corazón. Lo pediré a fin de que os pueda hacer partícipes de todos los carismas que se han despertado y se van despertando cada vez más en mi espíritu”.

En otra oportunidad dijo el Padre Pío sobre la Navidad:

“Cuáles y cuántas enseñanzas surgen de la Gruta de Belén! ¡Cómo debe sentirse encendido de amor el corazón por Aquel que es todo ternura y se ha hecho para nosotros!

¡Cómo debemos arder del deseo de conducir al mundo todo a esta humilde gruta, asilo del Rey de reyes, más grande que cualquier reino humano! Pidamos a este Divino Niño el poder revestirnos de humidad, porque solo con esta virtud podemos gustar este misterio pleno de divinas ternuras”

 

La obra del Padre Pío: “la casa del alivio al sufrimiento” Martes, Dic 16 2008 

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El Padre Pío amaba a los hombres, y les amaba sinceramente como hijos de Dios y hermanos suyos, porque rezaba mucho. Por su bienestar espiritual se había convertido en “el cirineo de todos”; para lenificar las heridas de la carne inventó “la catedral de la caridad” y la llamó “Casa para el Alivio del Sufrimiento”.
S. Giovanni Rotondo sufría la falta de un hospital, y el Padre Pío, el 25 de enero de 1925 tuvo la ilusión de ver inaugurado el pequeño “Hospital civil de San Francisco”, surgido del antiguo convento de las Clarisas: dos cámaras, con siete camas cada una y dos habitaciones reservadas, curas gratuitas para los pobres. Al cabo de trece años, destruido por el terremoto de 1938, el pequeño hospital tuvo que cerrar sus puertas. Restaurado y transformado, el local se convierte en asilo infantil.
Pero las ruinas del terremoto no sepultaron la caridad: en la noche del 9 de enero de 1940, en la celda del fraile, nacía la idea de la “Casa para el Alivio del Sufrimiento”. Los hijos espirituales del Padre Pío recogen la idea de su corazón y una vez que el huracán bélico hubo terminado, e inenarrables dificultades fueron superadas, el 16 de mayo de 1947 se colocaba la primera piedra de la “catedral de la caridad”.
El 26 de julio de 1954 se abren los ambulatorios: el 5 de noviembre empieza a funcionar el Banco de sangre. Y el 5 de mayo de 1956 se inaugura todo el conjunto, bendecido por la voz de Pío XII.
El mismo Padre Pío presentaba así a la desbordante muchedumbre la “criatura de la Providencia”: “Se ha colocado en la Tierra una semilla que el Señor calentará con sus rayos de amor (…). Esta obra que vosotros hoy veis está al principio de su vida (…). Una etapa del camino a recorrer ha terminado. No detengamos el paso, respondamos solícitos a la llamada de Dios por la causa del bien, cada uno cumpliendo con su deber: yo, en una incesante oración como siervo inútil de Nuestro Señor Jesucristo, vosotros con el enorme deseo de apretar contra vuestro corazón a toda la Humanidad que sufre, para presentarla conmigo ante la misericordia del Padre celestial”

ppio311inauguración de la “Casa del sollievo e la sofferenza”

FECHAS DE LA VIDA DEL PADRE PÍO Sábado, Dic 13 2008 

Francesco Forgione (futuro P. Pio) a los 14 años
Francesco Forgione (futuro P. Pío) a los 14 años

1887 (25 de mayo) Nace en Pietrelcina (Benevento)

1903 (6 de enero) Se traslada a Morcone (Benevento) para iniciar el noviciado en los Capuchinos.
(22 de enero) Viste los ” hábitos de prueba” y se convierte en Fray Pío de Pietrelcina.

1904 (22 de enero) Pronuncia la profesión de votos simples.
(25 de enero) Se traslada a S. Elia en Pianisi (Campobasso) para iniciar “retórica”.

1907 (27 de enero) Pronuncia la profesión de votos solemnes.
(finales de octubre) En Serracapriola (Foggia) para comenzar el estudio de la Sagrada Teología.

1908 (finales de noviembre) En Montefusco (Avellino) para continuar Teología.
(19 de diciembre) Recibe las Ordenes Menores en Benevento.
(21 de diciembre) Es Subdiácono en la misma ciudad.

1909 Durante los primeros meses del año en Pietrelcina, enfermo.
(18 de julio) Recibe el orden del Diaconado en la iglesia del convento de Morcone.

1910 (10 de agosto) Ordenación Sacerdotal en la capilla de los canónigos de la catedral de Benevento.
(14 de agosto) Primera Misa solemne en Pietrelcina; en este año se producen las “primeras apariciones de estigmas” (cf. Epist. I, carta 44).

1911 (finales de octubre)Es enviado a Venafro, pero la enfermedad le obliga a permanecer casi continuamente en la cama. Tienen lugar hechos extraordinarios.
(7 de diciembre) Vuelve a Pietrelcina.

1915 (25 de febrero) Por motivos de salud, obtiene el permiso de continuar fuera del convento, conservando el hábito capuchino.
(6 de noviembre) Es llamado a filas.
(6 de diciembre) Destinado a la 10ª compañía de Sanidad en Nápoles.

1916 (17 de febrero) En Foggia en el convento de S. Anna.
(4 de septiembre) En S. Giovanni Rotondo.
(18 de diciembre) Se reincorpora al cuerpo militar de Nápoles. Permisos y reincorporaciones hasta el 16 de marzo de 1918, baja por “doble broncoalveolitis”.

1918 (5-7 de agosto) Transverberación.

(20 de septiembre) Estigmatización.

1919 (15-16 de mayo) Luigi Romanelli, primer médico que visita al Padre Pío después de la Estigmatización.
(26 de julio) Informe médico de Amico Bignami.
(9 de octubre) Visita médica de Giorgio Festa.

1922 (2 de junio) Primeras medidas del Santo Oficio.

1923 (31 de mayo) Después de una investigación, el Santo Oficio determina que no consta el “carácter sobrenatural de los hechos atribuidos al Padre Pío”.
(17 de junio) Otros mandatos: el Padre Pío debe celebrar en la capilla interna del convento sin público y no contestará a las cartas dirigidas a él, ni directamente ni a través de otros.
(26 de junio) Como consecuencia de una manifestación popular, el Padre Pío celebra de nuevo en la iglesia.
(8 de agosto) El Padre Pío conoce la orden (fechada el 30 de julio) de trasladarse a Ancona, permaneciendo disponible.
(17 de agosto)Debido la agitación popular, se aplaza el traslado.

1929 (3 de enero) Muere en S. Giovanni Rotondo la madre del Padre Pío.

1931 (23 de mayo) El Padre Pío es privado del ejercicio de su ministerio, exceptuando la Santa Misa, que puede celebrar únicamente en la capilla interna del convento, y en privado.

1933 (16 de julio) El Padre Pío celebra la Santa Misa en la iglesia en latín.

1934 (25 de marzo) El Padre Pío vuelve a escuchar confesiones de hombres.
(12 de mayo) Y de mujeres.

1946 (7 de octubre) Muere el padre del Padre Pío en S. Giovanni Rotondo.

1947 (19 de mayo) Comienzo de los trabajos de nivelación para la construcción de la “Casa Sollievo della Sofferenza” (Casa Alivio del Sufrimiento).

1955 (31 de enero) Colocación de la primera piedra de la futura nueva iglesia del convento.

1956 (5 de mayo) Inauguración de la “Casa Sollievo della Sofferenza”.

1959 (1 de julio) Consagración de la nueva iglesia.

1965 (17 de enero) El Padre Pío puede continuar celebrando la Misa

1966 (21 de noviembre) Puede celebrar en público, sentado.

1968 (29 de marzo) El Padre Pío empieza a usar una silla de ruedas, porque no siente las piernas.
(22 de septiembre) A las 5h, su última Misa; a las 18h su última bendición a la multitud en la iglesia
(23 de septiembre) A las 02:30hs. el Padre Pío, después de recibir el Sacramento de la Unción de los Enfermos, muere serenamente con el santo Rosario en la mano y con “¡Jesús!…¡María!… ” en los labios.

El Padre Pío enseña sobre el aborto. Martes, Dic 2 2008 

confesando-a-un-nino1Un día, el padre Romero le preguntó al Padre Pío: “Padre, esta mañana le ha negado la absolución a una señora por haberse hecho un aborto. ¿Por qué ha sido tan riguroso con aquella pobre desgraciada”?.  

El Padre Pío contestó: “El día en que los hombres, asustados por el estampido económico, de los daños físicos o de los sacrificios económicos, pierdan el horror del aborto, será un día terrible para la humanidad. Porque es justo aquel el día en que deberían demostrar  tener horror por ello. El aborto no es solamente homicidio también es suicidio. ¿Y con los que vemos sobre el dobladillo cometer con un solo golpe uno y otro delito, queremos tener el ánimo de enseñar nuestra fe? ¿Queremos recobrarlos  o no”?

“¿Por qué suicidio”?  preguntó el padre Romero . 

“Tú comprenderías este suicidio de la raza humana, si con el ojo de la razón, vieras la belleza y la alegría de la tierra poblada de viejos y despoblada de niños: quemada como un desierto. Entonces entenderías la doble gravedad del aborto: con el aborto siempre se mutila también la vida de los padres”.

“Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses, te tenía consagrado” (Jeremías 1,5)

Profecías del Santo Padre Pío de Pietrelcina Sábado, Nov 29 2008 

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Porfecías cumplidas del Padre Pío

* El padre Pío tenía un amigo en común con el cardenal Montini y con dos años de antelación le dijo, a través del mencionado amigo, que sería Papa, para que se preparara para esa dignidad. Lo sería con el nombre de Juan XXIII.

* Un día al pasear con el párroco Salvador Pannullo, se detienen en una calle, Pío percibe un aletear de ángeles y vuelos de campanas y preanuncia que allí se construiría una iglesia capuchina donde el Padre Agustín y el padre Alberto serían superiores de ese convento.

* Cuando Karol Wojtyla era un sacerdote en su nativa Polonia, cada vez que visitaba a Italia viajaba a San Giovanni Rotondo para confesarse con el Padre Pío. En una de esas ocasiones, el Padre Pío pareció entrar en un breve trance y le dijo: “Vas a ser Papa”… y continuó: “También veo sangre… Vas a ser Papa y veo sangre”.

 

La carta (inédita) de Wojtyla al Padre Pío

Publicado por El pescador en 9 Febrero 2008

Andrea Tornielli

«Me permito recomendarle las ingentes dificultades pastorales que mi pobre obra encuentra en la presente situación…». Hay una carta inédita que Karol Wojtyla envió a Padre Pío de Pietrelcina, el fraile con los estigmas, pocos días antes de ser nombrado arzobispo de Cracovia. Una carta nunca publicada ni conocida, que la postulación de la causa de beatificación de Juan Pablo II ha hallado en el archivo de la Curia de Cracovia y que quizá inicialmente había sido confundida con la transcripción de una de las dos carta del futuro Papa al futuro santo ya conocidas. En cambio aquella copia escrita a máquina era del todo desconocida del todo y añade una nueva prueba fundamental a la reconstrucción de la relación entre Wojtyla y el Padre Pío.

Como es sabido se conocían dos letras, escritas en latín y enviadas al fraile el 17 y el 28 de noviembre de 1962 por el joven obispo auxiliar de Cracovia que en aquellos días se encontraba en Roma para el Concilio. En la primera Wojtyla pedía las oraciones del Padre Pío por la médica Wanda Poltawska, madre de familia, enferma de cáncer. En la segunda el obispo agradecía al santo del Gargano por la curación acaecida de la mujer. La nueva misiva (Archivo de la Curia de Cracovia, fondo K. Wojtyla, BI 3123 a), de la cual “Il Giornale” anticipa el contenido, está fechada el 14 de diciembre de 1963 y es más larga que las precedentes. Como las otras dos fue escrita en Roma, probablemente en la conclusión de la segunda sesión del Concilio Vaticano II. Ha sido publicada y comentada por don Francesco Castelli –colaborador de la postulacón de la causa de Juan Pablo II– en el nuevo número de la revista “Servi della Sofferenza”.

Al final de las primeras líneas, Wojtyla hace referencia a las precedentes peticiones dirigidas por él al Padre Pio: «Vuestra paternidad se acordará ciertamente que ya algunas veces en el pasado me he permitido recomendar a Sus oraciones casos particularmente dramáticos y dignos de atención». Y ya aquí hay una primera sorpresa. Hasta hoy, de hecho, se ha sabido siempre que el futuro Papa pidió y obtuvo las oraciones del fraile sólo para la médica Poltawska. No se conocían otros casos. El joven obispo polaco agradece al Padre Pío la curación de una mujer enferma de cáncer –está claro que se trata del caso ya conocido– pero en el número de las personas curadas Wojtyla añade el hijo de un abogado, gravemente enfermo desde el nacimiento. «Ambas personas están bien», declara en el texto inédito. Por lo tanto, además de esta carta y a las dos ya conocidas existe al menos otra misiva con la cual Wojtyla pedía la curación del joven.

El futuro Papa recurre después al Padre Pío por una señora paralizada de su diócesis, por tanto una nueva petición. Ulterior indicio de una relación consolidada. Pero no es todo. Esta vez, de hecho, el obispo añade una petición personal: «Al mismo tiempo me permito recomendarle las ingentes dificultades pastorales que mi pobre obra encuentra en la presente situación». ¿A qué se refiere Wojtyla, que por primera vez pide algo para sí mismo? ¿Y cuáles son las «ingentes dificultades» que apunta? Desde la mitad de 1962 monseñor Wojtyla atraviesa una fase delicata de su vida. En junio de 1962 había muerto el arzobispo de Cracovia, Baziak, y desde hacía meses estaba abierta la búsqueda de un candidato para la sucesión que sea grato al primado polaco, el cardenal Stefan Wyszynski, y a la autoridad del Estado. Wyszynski había presentado más veces ternas de nombre rechazadas por el gobierno comunista. Después de dos ternas distintas rechazadas de plano, un alto funcionario del Partido comunista, Zenon Kliszko, sugiere que se proponga a «un hombre de diálogo, como el joven obispo auxiliar, del cual he olvidado el nombre, con el cual en dos semanas hemos resuelto el caso del seminario de Cracovia».

Aquel obispo es Karol Wojtyla, que había reivindicado cno firmeza el derecho de la Iglesia sobre la sede del seminario, ocupado por los comunistas locales. Con sólo 43 años, Karol Wojtyla se encuentra así arzobispo de la sede cardinalicia de Cracovia, después de haber regido durante más de un año y medio aquella sede como administrador apóstolico, entre «ingentes dificultades pastorales».

Nótese la coincidencia de las fechas. La carta del futuro Papa al Padre Pío, con la petición de oraciones e intercesión, es del 14 de diciembre. Exactamente dos semans después, el 30 de diciembre, llega la designación como arzobispo metropolitano de la prestigiosa diócesis polaca.

Como es sabido, Wojtyla y Padre Pío se encontraron sólo una vez, en 1948. Pero el descubrimiento de esta nueva carta atestigua la profundidad del vínculo existente entre el fraile con los estigmas y el Papa que lo proclamará beato y después santo.

Rezando con el Padre Pío Lunes, Nov 24 2008 

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HACER EL BIEN

“Jesús nos llama con sus divinas inspiraciones y se nos comunica con su gracia.”

“¿Cuantas veces él nos ha invitado?”

“¿Y con que rapidez le hemos contestado?”

“No dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy. Del bien de después están llenos los sepulcros…, y además, ¿quien nos dice que viviremos mañana?. Escuchemos la voz de nuestra conciencia, la voz del profeta rey: Si escucháis hoy la voz del Señor, no cerréis vuestros oídos. Levantémonos y atesoremos, porque sólo el instante que pasa está en nuestras manos. No queramos alargar el tiempo entre un instante y otro, que eso no está en nuestras manos.”

“Comencemos hoy, hermanos a hacer el bien, que hasta ahora no hemos hecho nada”.

Padre Pío

***

SÚPLICAS DE S. S.  JUAN PABLO II (Siervo de Dios)
“Enséñanos también a nosotros, te pedimos, la humildad del corazón para formar parte de los pequeños del Evangelio, a quienes el Padre les ha prometido revelar los misterios de su Reino.

“Ayúdanos a rezar sin cansarnos nunca, seguros de que Dios conoce lo que necesitamos, antes de que se lo pidamos.

“Danos una mirada de fe capaz de capaz de reconocer con prontitud en los pobres y en los que sufren el rostro mismo de Jesús.

“Apóyanos en la hora del combate y de la prueba y, si caemos, haz que experimentemos la alegría del sacramento del perdón.

“Transmítenos tu tierna devoción a María, Madre de Jesús y nuestra”.

“Acompáñanos en la peregrinación terrena hacia la patria bienaventurada, donde esperamos llegar también nosotros para contemplar para siempre la Gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.

(Oración pronunciada por Juan Pablo II en la Misa de canonización del padre Pío celebrada el 16 de Junio de 2002)


Oración que resume la mística del PADRE PÍO Martes, Nov 18 2008 

“La voluntad es la única puerta por la que puede entrar el demonio en nuestra alma; fuera de ella no existe ninguna otra secreta”. P. Pío

Quédate conmigo, Señor, porque es necesario tenerte presente para no olvidarte.

Quédate conmigo, Señor, porque soy débil y tengo necesidad de Tú fortaleza para no caer tantas veces.

Quédate conmigo, Señor, porque Tú eres mi vida y sin Ti disminuye mi fervor.

Quédate conmigo, Señor, porque Tú eres mi luz y sin Ti quedo en tinieblas.

Quédate conmigo, Señor, para mostrarme Tu voluntad.

Quédate, Señor, conmigo, para que oiga Tu voz y la siga.

Quédate, Señor, conmigo, porque deseo amarte mucho y estar en Tú compañía.

Quédate conmigo, Señor, si quieres que sea fiel.

Quédate conmigo, Señor, porque aunque mi alma sea tan pobre, desea ser para Ti un lugar de descanso, un nido de amor. . .!

Quédate Jesús, conmigo porque se hace tarde y el día declina. . . Esto es la vida, se acerca la muerte, el juicio, la eternidad. . .

Quédate conmigo. . . me es necesario doblar mis fuerzas a fin de no desfallecer en el camino y para esto tengo necesidad de Ti.

Se hace tarde y viene la muerte.

Me inquietan las tinieblas, las tentaciones las arideces, las cruces, las penas. . . ¡ Oh cuanta necesidad tengo de Ti!.

Haz que te conozca, como tus discípulos, al partir el pan. Esto es que la unión eucarística sea la luz que disipe las tinieblas, la fuerza, que me sostenga y la única alegría de mi corazón. . .

Quédate, Señor, conmigo, porque cuando llegue la muerte quiero estar unido a Ti, si no realmente por la Santa Comunión, al menos por la gracia y por el amor. . . !

¡Quédate, Jesús, conmigo! . . . No te pido Tu Divina consolación, porque no la merezco, pero el don de Tu Santísima presencia. . . ¡Oh si, te lo pido!.

¡Quédate, Señor, conmigo! A Ti solo busco: Tu amor, Tu gracia, Tu voluntad, Tu Corazón, Tu Espíritu, porque te amo y no quiero otra recompensa que amar.

Quiero un amor ferviente y profundo.

Quiero amarte con todo mi corazón, aquí en la Tierra para seguir amándote con perfección por toda la eternidad. Así sea.


(¡gracias, Laura y Analía!)

10 preguntas y respuestas para conocer a Padre Pío Jueves, Nov 13 2008 

Santo Padre Pio rezando la Santa Misa -de cara a Dios-

Santo Padre Pío rezando la Santa Misa -de cara a Dios-

1) ¿Quién es el Padre Pío de Pietrelcina?

Quizás llame la atención que digo: ¿quién es y no quién era? Porque la muerte es un estado por el que pasa el cuerpo pero no el alma que es inmortal: los justos viven en el Cielo junto a Dios y los malvados en el Infierno junto a Satanás, para toda la eternidad.

Y sin lugar a dudas, nuestro querido Padre Pío, es un alma justa que ya vive en la Gloria de Dios alabándolo con Sus Ángeles y Sus demás Santos.

2) ¿Cómo podemos afirmarlo con tanta seguridad?

Dios cumple lo que promete y el Padre Pío si lugar a dudas, grabó a fuego en su corazón las palabras que Jesús respondió al joven rico cuando le preguntó qué debía hacer para entrar en el Reino de los Cielos: “Ya conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honrarás a tu padre y a tu madre.” El hombre le contestó: “Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud.” Jesús lo miró con amor y le dijo: “Sólo te falta una cosa: vete, vende todo lo que tienes y repártelo a los pobres, y tendrás un tesoro en el Cielo. Después, ven y sígueme.” (Marcos 10, 19 – 21.)

Como también: “Les aseguro que el que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos por el Reino de Dios, recibirá mucho más en este mundo; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.” (Lucas 18, 29 – 30.)

3) ¿Cuál fue el secreto que lo llevó por el camino hacia al santidad?

El Secreto: Su Sentido de trascendencia, el sentirse peregrino de esta tierra, viviendo con los pies puestos en este mundo, pero su mirada extasiada en Dios Trinidad. Fueron sus palabras: “Confía en Dios y espera en su paterna bondad, que la luz deberá hacerse. Levanta la mente llena de Fe hacia la patria celestial y dirige a ella todos tus pensamientos y aspiraciones. Esa es nuestra verdadera patria.”

Si ha sido un hombre como cualquiera de nosotros, ¿qué lo hizo diferente?

Jesús nos dice: “Sed perfectos como el Padre que está en el Cielo es Perfecto.” (Mateo 5, 48.), y este es un llamado para todos si excepción, la diferencia está en nuestra respuesta. Esta fue su meta, fue la ‘estrella’ que siguió como los Reyes Magos lo hicieron, para encontrarse con el Salvador.

4) Al Padre Pío, ¿se lo canoniza por los Dones extraordinarios que tenía como la bilocación y las estigmas de Cristo?

En ningún caso está relacionado con los Dones recibidos, pues éstos son otorgados por Dios como herramientas para llevar a cabo la misión que se encomienda.

Lo que hace a la beatificación o canonización es el perfecto cumplimiento de las Virtudes cristianas, una vida en la cual se destaque la caridad heroica.

Ha sido la misma vida del Padre Pío la que ‘invitó’ a la Iglesia a ser conocida, profundizada, admirada, ‘saboreada’, porque sin lugar a dudas podemos resumirla como un ‘Evangelio viviente”; hizo carne las Palabras de Jesús y lo demuestra diciendo: “Jesús es la Guía segura para todos. Él mismo lo dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Juan 14, 6). ¡Sigámoslo!”

He aquí dos pensamientos que nos permiten ‘ver’ su alma:

a) “Que la vida sea una vida que se une a Ti y a Tu Amor para así esparcirlo sobre toda la humanidad; y nos haga morir a cada instante para vivir sólo de Ti, para tenerte en nuestros corazones.”

b) “El amor es la actualización y la comunicación de la vida sobreabundante que Jesús, tal como Él nos afirmó, vino a darnos. Escuchemos Su invitación: “Así como el Padre me ha amado, yo los he amado: permanezcan en mi amor”.” (Juan 15, 9).

5) ¿Qué es la bilocación?

Es el Don de poder estar físicamente en dos lugares a vez, pero para casos especialísimos; a muchos Santos Dios le ha dado esta capacidad, pero el Padre Pío es de quien más testimonio se tiene al respecto.

6) ¿Qué son las estigmas y qué significado tienen?

Son las Llagas de Cristo que muchos Santos han llevado en su cuerpo, ya sea alguna o todas. A veces invisibles otras visibles.

Hoy día se habla mucho de estigmas y de personas que dicen llevarlas, pero si bien en muchos casos podría ser cierto, ya que Dios obra como le place, no olvidemos que no siempre son otorgadas por Él, el Maligno también puede hacerlo para dar un toque de ‘santidad’ a una falsa revelación, llevando a creer en su autenticidad. Por eso ante un estigmatizado, es muy importante para no ser confundidos, escuchar lo que la Iglesia decreta al respecto.

Son signo de una perfecta unión con Cristo, especialmente en Su Cruz; cuando el Padre llama a alguien a compartir con Su Hijo Su Pasión, en algunos también les hace compartir las Llagas de la redención, las que antes de ser llevadas en el cuerpo se han llevado en el alma. En otras palabras, quien es portador de alguna de las Santas Estigmas vive en total comunión con Cristo Crucificado, convirtiéndose en un “amigo de la Cruz”.

Era su pensamiento: “Abandónate totalmente en los brazos de la Divina Providencia. Permanece así entre esas tinieblas y arideces, y ten presente a la Santísima Virgen y a San Juan los cuales estando a los pies de la Cruz, entre espantosas tinieblas ya no escuchaban ni veían más a nuestro Señor, y no tenían otro sentimiento que el de la aflicción y la tristeza. Ciertamente, estaban animados por la fe, pero incluso esta fe estaba en tinieblas, porque era necesario que ellos participaran del abandono de nuestro Señor.”

7) ¿Qué actitud corresponde a un verdadero estigmatizado?

La que en todo momento llevó el Padre Pío: imploró al Señor que permanecieran invisibles pero fue en vano; buscó todos los medios de esconderlas, pero no lo logró. Había recibido las cinco llagas, las cuales sangraron durante 50 años, y muchos dieron testimonio de tan sagrada Gracia.

El 8 de Septiembre de 1911 escribe al Padre Benedetto: “Hace casi un año que se repite este fenómeno pero ahora hacía un tiempo que no ocurría. No se inquiete, de todos modos, si es la primera vez que se lo digo, porque hasta ahora me había dejado vencer por aquella maldita vergüenza. Incluso ahora no sabe usted ¡cuánto he tenido que forzarme para contarlo! Qué significa ésto, Padre mío, lo ignoro.”

8 ) Además de la bilocación y estigmas, ¿qué otro Don extraordinario le fue otorgado?

Era un ardiente confesor, pasaba entre quince y diecinueve horas en el confesionario, dándole Dios la capacidad de ver los sentimientos y pensamientos de las personas que se acercaban a él.

Además de la Misa, la pausas breves para las comidas y la oración personal, sólo se dedicaba enteramente a las almas de los pecadores. Se calcula que alrededor de quince millones de personas han tenido la gracia de arrodillarse ante Dios en su confesionario; hasta se llegó a instalar una oficina para organizar turnos.

9) ¿Se lo puede considerar como un místico?

¡Sin lugar a dudas!, porque místico es quien tiene contacto abierto con el mundo sobrenatural y el Padre Pío lo tenía en forma permanente con: Jesús, la Virgen, los Ángeles, los Santos, las almas del Purgatorio.

Sólo así se comprende el ritmo de trabajo que mantenía: Se levantaba a las 3:30 y se dirigía a la Capilla para prepararse para la Santa Misa que celebraba a las cinco, y lo hacía antes de la salida del sol para que los campesinos tuviesen la posibilidad de participar. Fueron alrededor de veinte millones de personas las que alguna vez participaron de las Misas celebradas por él.

10) ¿Y en relación con el Maligno?

Como toda persona que trabaja para acercar almas a Dios, grandes eran los ataques que recibía por parte del demonio y sus secuaces. Pero jamás temía porque toda su confianza estaba puesta en su Dios y Padre. Al respecto nos aconseja:

a) “Nunca tengan miedo a las asechanzas del enemigo que, aún cuando sean vigorosas, jamás los envolverá en sus redes si permanecen fieles al Señor y se mantienen vigilantes, fortalecidos con la oración y con las santa humildad.”

b) “Jesús está siempre con nosotros, y está tan cerca de nosotros que nos ama y nos sostiene en la lucha espiritual. Él está siempre allí para escudarnos de los golpes del enemigo para que no nos haga daño.”

c) “Recuerda que el diablo tiene una sola puerta para penetrar en nuestro interior: la voluntad. No hay otras puertas secretas o escondidas.”

d) “Acuérdate de esto: si el maligno continúa molestando, señal de que todavía no se halla dentro, está todavía fuera. Lo que debe aterrorizarnos es su paz y concordia.”

 

La voz del Padre Pío rezando el Angelus e impartiendo la bendición Viernes, Oct 24 2008 

La voz del Padre Pío
Clic aquí para escuchar la voz del Padre Pío rezando el Angelus e impartiendo la bendición

Última Misa del Padre Pío Martes, Oct 21 2008 

Galería de fotos del padre Pio de Pietrelcina Martes, Oct 7 2008 

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Para ver la galería completa de fotos ir a: http://www.flickr.com/photos/30912936@N03/show/

El legado del Padre Pío: LOS GRUPOS DE ORACIÓN Viernes, Oct 3 2008 

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Los Grupos de Oración surgieron gracias a la intuición del Padre Pío de Pietrelcina, en vista de las necesidades espirituales de nuestra época. El propósito de ellos es cooperar en la realización del Reino de Dios, según las enseñanzas de Jesús, quien reiteradamente ha insistido en la necesidad de la Oración y nos ha indicado el modo.
Los Grupos desean obrar obedeciendo a las repetidas invitaciones que, en tal sentido, han sido formuladas por los Sumos Pontífices y por la Jerarquía Eclesiástica, según la tradición expresada admirablemente por los Concilios Ecuménicos y especialmente por el Concilio Vaticano II.
Los Grupos se proponen seguir los principios generales de la espiritualidad franciscana del Padre Pío:
null_ Plena e incondicional adhesión a la doctrina de la Iglesia Católica, guiada por el Papa y por los Obispos.
_ Obediencia al Papa y a los Obispos, cuyo portavoz, dentro del Grupo, es el Sacerdote Director Espiritual, nombrado por el Obispo.
null_ Oración con la Iglesia, por la Iglesia y en la Iglesia, con la Participación activa en la vida litúrgica y sacramental, vivida como vértice de la íntima comunión con Dios.
null_ Reparación a través de la participación de los sufrimientos de Cristo, según las enseñanzas de San Pablo.
null_ Caridad activa e laboriosa en el alivio de los que sufren y de los necesitados, como actuación práctica de la caridad hacia Dios.

Los Grupos de Oración están constituidos por fieles que se proponen poner en práctica la invitación de Jesucristo a la oración, confirmada por los Sumos Pontífices; son establecidos en una Iglesia o en un oratorio por el Ordinario del lugar o, por lo menos, por él aprobados, y allí se reúnen periódicamente, bajo la guía del Director Espiritual, para rezar y para invitar a otras personas a la oración, en comunión con la Jerarquía Eclesiástica y de acuerdo con las orientaciones espirituales indicadas por el Padre Pío de Pietrelcina.
Los miembros de los Grupos cuidarán con esmero la propia formación espiritual, asistiendo a las reuniones dedicadas a profundizar la doctrina católica y llevarán a cabo el apostolado promoviendo iniciativas particulares de evangelización, en plena adhesión y realización de la acción pastoral de la Iglesia particular y local.

Pueden ser miembros de los Grupos de Oración tanto los laicos como los sacerdotes y los religiosos.

A los Grupos de Oración se encomiendan las siguientes intenciones generales:

tgc_boton25La Iglesia, el Papa, los Obispos, las Vocaciones Eclesiásticas y Religiosas, la santificación del Clero, el fervor de la vida cristiana, la conversión de los pecadores y de los ateos, los enfermos, especialmente los incurables, los ancianos y otras intenciones relativas a las necesidades contingentes de la Iglesia y de la Sociedad.

tgc_boton251Los adherentes a los Grupos se dedicarán a la oración de reparación y, siguiendo la enseñanza del apóstol Pablo, ofrecerán sus sufrimientos participando de la Pasión de Cristo, Redentor del mundo.

tgc_boton252A fin de que las oraciones sean más gratas a Dios, los miembros de los Grupos de Oración efectuarán obras de penitencia y de reparación y tratarán de ser un ejemplo en la aceptación de los sufrimientos y de los sacrificios inherentes al propio estado y a la práctica sincera de la vida cristiana. En particular se dedicarán a las obras de caridad, especialmente con los enfermos, los ancianos y los segregados.

“Llegaré a la puerta del cielo, pero no entraré hasta que todos mis hijos espirituales no hayan entrado” dijo el Padre Pío. Si quieres ser su hijo espiritual, no tienes más que tomar su legado y hacerlo propio. El te estará esperando en las puertas del Cielo cuando llegues allí.

El Padre Pío y la Santa Misa Domingo, Sep 28 2008 

En 1974 se publicó una obra en italiano, titulada «Cosí parlò Padre Pio» = «Así habló el Padre Pio» (San Giovanni Rotondo, Foggia, Italia), con el imprimatur de Mons. Fanton, obispo auxiliar de Vincencia. Aquí algunos pasajes en los que el Padre Pío hablaba de la Santa Misa:

Padre, ¿ama el Señor el Sacrificio?
Sí, porque con él regenera el mundo.

¿Cuánta gloria le da la Misa a Dios?
Una gloria infinita.

¿Qué debemos hacer durante la Santa Misa?
Compadecernos y amar.

Padre, ¿cómo debemos asistir a la Santa Misa?
Como asistieron la Santísima Virgen y las piadosas mujeres. Como asistió San Juan al Sacrificio Eucarístico y al Sacrificio cruento de la Cruz.

Padre, ¿qué beneficios recibimos al asistir a la Santa Misa?
No se pueden contar. Los veréis en el Paraíso. Cuando asistas a la Santa Misa, renueva tu fe y medita en la Víctima que se inmola por ti a la Divina Justicia, para aplacarla y hacerla propicia. No te alejes del altar sin derramar lágrimas de dolor y de amor a Jesús, crucificado por tu salvación. La Virgen Dolorosa te acompañará y será tu dulce inspiración.

Padre, ¿qué es su Misa?
Una unión sagrada con la Pasión de Jesús. Mi responsabilidad es única en el mundo -decía llorando.

¿Qué tengo que descubrir en su Santa Misa?
Todo el Calvario.

Padre, dígame todo lo que sufre Vd. durante la Santa Misa.
Sufro todo lo que Jesús sufrió en su Pasión, aunque sin proporción, sólo en cuanto lo puede hacer una creatura humana. Y esto, a pesar de cada uno de mis faltas y por su sola bondad.

Padre, durante el Sacrificio Divino, ¿carga Vd. nuestros pecados?
No puedo dejar de hacerlo, puesto que es una parte del Santo Sacrificio.

¿El Señor le considera a Vd. como un pecador?
No lo sé, pero me temo que así es.

Yo lo he visto temblar a Vd. cuando sube las gradas del Altar. ¿Por qué? ¿Por lo que tiene que sufrir?
No por lo que tengo que sufrir, sino por lo que tengo que ofrecer.

¿En qué momento de la Misa sufre Vd. más?
En la Consagración y en la Comunión.

Padre, esta mañana en la Misa, al leer la historia de Esaú, que vendió su primogenitura, sus ojos se llenaron de lágrimas.
¡Te parece poco, despreciar los dones de Dios!

¿Por qué, al leer el Evangelio, lloró cuando leyó esas palabras: «Quien come mi carne y bebe mi sangre»…?
Llora conmigo de ternura.

Padre, ¿por qué llora Vd. casi siempre cuando lee el Evangelio en la Misa?
Nos parece que no tiene importancia el que un Dios le hable a sus creaturas y que ellas lo contradigan y que continuamente lo ofendan con su ingratitud e incredulidad.

Su Misa, Padre, ¿es un sacrificio cruento?
¡Hereje!

Perdón, Padre, quise decir que en la Misa el Sacrificio de Jesús no es cruento, pero que la participación de Vd. a toda la Pasión si lo es. ¿Me equivoco?
Pues no, en eso no te equivocas. Creo que seguramente tienes razón.

¿Quien le limpia la sangre durante la Santa Misa?
Nadie.

Padre, ¿por qué llora en el Ofertorio?
¿Quieres saber el secreto? Pues bien: porque es el momento en que el alma se separa de las cosas profanas.

Durante su Misa, Padre, la gente hace un poco de ruido.
Si estuvieses en el Calvario, ¿no escucharías gritos, blasfemias, ruidos y amenazas? Había un alboroto enorme.

¿No le distraen los ruidos?
Para nada.

Padre, ¿por qué sufre tanto en la Consagración?
No seas malo… (no quiero que me preguntes eso…).

Padre, ¡dígamelo! ¿Por qué sufre tanto en la Consagración?
Porque en ese momento se produce realmente una nueva y admirable destrucción y creación.

Padre, ¿por qué llora en el Altar y qué significan las palabras que dice Vd. en la Elevación? Se lo pregunto por curiosidad, pero también porque quiero repetirlas con Vd.
Los secretos de Rey supremo no pueden revelarse sin profanarlos. Me preguntas por qué lloro, pero yo no quisiera derramar esas pobres lagrimitas sino torrentes de ellas. ¿No meditas en este grandioso misterio?

Padre, ¿sufre Vd. durante la Misa la amargura de la hiel?
Sí, muy a menudo…

Padre, ¿cómo puede estarse de pie en el Altar?
Como estaba Jesús en la Cruz.

En el Altar, ¿está Vd. clavado en la Cruz como Jesús en el Calvario?
¿Y aún me lo preguntas?

¿Como se halla Vd.?
Como Jesús en el Calvario.

Padre, los verdugos acostaron la Cruz de Jesús para hundirle los clavos?
Evidentemente.

¿A Vd. también se los clavan?
¡Y de qué manera!

¿También acuestan la Cruz para Vd.?
Sí, pero no hay que tener miedo.

Padre, durante la Misa, ¿dice Vd. las siete palabras que Jesús dijo en la Cruz?
Sí, indignamente, pero también yo las digo.

Y ¿a quién le dice: «Mujer, he aquí a tu hijo»?
Se lo digo a Ella: He aquí a los hijos de Tu Hijo.

¿Sufre Vd. la sed y el abandono de Jesús?
Sí.

¿En qué momento?
Después de la Consagración.

¿Hasta qué momento?
Suele ser hasta la Comunión.

Vd. ha dicho que le avergüenza decir: «Busqué quien me consolase y no lo hallé». ¿Por qué?
Porque nuestro sufrimiento, de verdaderos culpables, no es nada en comparación del de Jesus.

¿Ante quién siente vergüenza?
Ante Dios y mi conciencia.

Los Angeles del Señor ¿lo reconfortan en el Altar en el que se inmola Vd.?
Pues… no lo siento.

Si el consuelo no llega hasta su alma durante el Santo Sacrificio y Vd. sufre, como Jesús, el abandono total, nuestra presencia no sirve de nada.
La utilidad es para vosotros. ¿Acaso fue inútil la presencia de la Virgen Dolorosa, de San Juan y de las piadosas mujeres a los pies de Jesús agonizante?

¿Qué es la sagrada Comunión?
Es toda una misericordia interior y exterior, todo un abrazo. Pídele a Jesús que se deje sentir sensiblemente.

Cuando viene Jesús, ¿visita solamente el alma?
El ser entero.

¿Qué hace Jesús en la Comunión?
Se deleita en su creatura.

Cuando se une a Jesús en la Santa Comunión, ¿que quiere que le pidamos al Señor por Vd.?
Que sea otro Jesús, todo Jesús y siempre Jesús.

¿Sufre Vd. también en la Comunión?
Es el punto culminante.

Después de la Comunión, ¿continúan sus sufrimientos?
Sí, pero son sufrimientos de amor.

¿A quién se dirigió la última mirada de Jesús agonizante?
A su Madre.

Y Vd., ¿a quién mira?
A mis hermanos de exilio.

¿Muere Vd. en la Santa Misa?
Místicamente, en la Sagrada Comunión.

¿Es por exceso de amor o de dolor?
Por ambas cosas, pero más por amor.

Si Vd. muere en la Comunión ¿ya no está en el Altar? ¿Por qué?
Jesús muerto, seguía estando en el Calvario.

Padre, Vd. a dicho que la víctima muere en la Comunión. ¿Lo ponen a Vd. en los brazos de Nuestra Señora?
En los de San Francisco.

Padre, ¿Jesús desclava los brazos de la Cruz para descansar en Vd.?
¡Soy yo quien descansa en El!

¿Cuánto ama a Jesús?
Mi deseo es infinito, pero la verdad es que, por desgracia, tengo que decir que nada, y me da mucha pena.

Padre, ¿por qué llora Vd. al pronunciar la última frase del Evangelio de San Juan: «Y hemos visto su gloria, gloria como de Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad»?
¿Te parece poco? Si los Apóstoles, con sus ojos de carne, han visto esa gloria, ¿cómo será la que veremos en el Hijo de Dios, en Jesús, cuando se manifieste en el Cielo?

¿Qué unión tendremos entonces con Jesús?
La Eucaristía nos da una idea.

¿Asiste la Santísima Virgen a su Misa?
¿Crees que la Mamá no se interesa por su hijo?

¿Y los ángeles?
En multitudes.

¿Qué hacen?
Adoran y aman.

Padre, ¿quién está más cerca de su Altar?
Todo el Paraíso.

¿Le gustaría decir más de una Misa cada día?
Si yo pudiese, no querría bajar nunca del Altar.

Me ha dicho que Vd. trae consigo su propio Altar…
Sí, porque se realizan estas palabras del Apóstol: «Llevo en mi cuerpo las señales del Señor Jesús» (Gal. 6, 17), «estoy crucificado con Cristo» (Gal. 2, 19) y «castigo mi cuerpo y lo esclavizo» (I Cor. 9, 27).

¡En ese caso, no me equivoco cuando digo que estoy viendo a Jesús Crucificado!
(No contesta).

Padre, ¿se acuerda Vd. de mí durante la Santa Misa?
Durante toda la Misa, desde el principio al fin, me acuerdo de tí.

La Misa del Padre Pío en sus primeros años duraba más de dos horas. Siempre fue un éxtasis de amor y de dolor. Su rostro se veía enteramente concentrado en Dios y lleno de lágrimas. Un día, al confesarme, le pregunté sobre este gran misterio:
Padre, quiero hacerle una pregunta.
Dime, hijo.

Padre, quisiera preguntarle qué es la Misa.
¿Por qué me preguntas eso?

Para oírla mejor, Padre.
Hijo, te puedo decir lo que es mi Misa.

Pues eso es lo que quiero saber, Padre.
Hijo mío, estamos siempre en la cruz y la Misa es una continua agonía.

Veneración del cuerpo incorrupto del Padre Pío Sábado, Sep 27 2008 

Luego de 40 años el cadáver fue exhumado y puesto en una urna de cristal para ser venerado por los fieles

Miles de fieles de toda Italia acudieron, el pasado 24 de abril de 2008, a San Giovanni Rotondo (sur de Italia) para rezar ante los restos mortales del Padre Pío, que han sido exhumados y expuestos con ocasión del 40 aniversario de su muerte. Más de 750.000 devotos, principalmente italianos, ya han presentado su petición para venerar el cuerpo, que permanecerá expuesto durante un año, según informaron los frailes franciscanos que se encargan de custodiarlo.

La jornada empezó con una misa solemne en el convento de Santa Maria delle Grazie que fue presidida por el cardenal y prefecto de la Congregación vaticana para las Causas de los Santos, José Saraiva Martins, y en la que participaron unos 15.000 fieles.
Durante la homilía, Saraiva Martins definió al santo como un ´apóstol de nuestro tiempo´, asegurando que ´esto que nosotros vemos es un cuerpo muerto´ pero que ´asomándonos desde este lugar al misterio de la muerte´ se comprende que ´lo que vemos aquí no es el todo de la existencia humana´. ´Este cuerpo está aquí pero Padre Pío no es sólo un cadáver´ sino que él, ´que vivió en plena unión con Jesús crucificado, vive ahora en definitiva comunión con Jesucristo resucitado´, explicó.

El representante vaticano también destacó que las ´reliquias´ del santo devuelven a la memoria ´todo el bien que hizo entre nosotros a través de ese cuerpo´ y ´nos invitan a renovar la fe en el futuro y en la resurrección de nuestra carne´.

LOS RESTOS DEL PADRE PÍO
Los restos están expuestos dentro de una urna de cristal en la cripta del convento. Tras la exhumación del cadáver se comprobó que el cráneo estaba parcialmente descompuesto, por lo que los franciscanos han colocado encima de esta parte una máscara de silicona para taparla. Sobre el cuerpo, el hábito monacal capuchino, que ha sido realizado por las monjas clarisas de San Giovanni Rotondo.

El cuerpo de San Padre Pío fue exhumado a principios de marzo y posteriormente sometido a un ´reconocimiento canónico´. A pesar de la descomposición parcial, los restos todavía conservan el pelo y la barba.

Más tarde, el arzobispo de San Giovanni Rotondo y delegado de la Santa Sede para el santuario y las obras del Padre Pío, Domenico D’Ambrosio, confirmó el buen estado de los restos.

“Se veía claramente la barba, la parte superior del cráneo, las rodillas, el mentón perfecto y el resto del cuerpo bien conservado”, señaló monseñor D’Ambrosio, quien destacó que las manos y las uñas estaban “con permiso del Padre Pío, como si se hubiera hecho la manicura”.

D’Ambrosio precisó que no había “señal algunas de los estigmas”, que se le aparecieron por vez primera al Padre Pío a finales de 1911 en las manos y pies y se mantuvieron a lo largo de toda su vida.

El sayo con el que ha sido vestido fue confeccionado por las monjas clarisas de clausura de San Giovanni Rotondo, aunque los guantes son los mismos que llevaba el Padre Pío y usaba para cubrir los estigmas en las palmas de las manos.

Así rezaba el Padre Pío Sábado, Sep 27 2008 

El Santo Padre Pío rezaba diariamente esta coronita por todos aquellos que le pedían oraciones:

NOVENA AL SAGRADO CORAZON DE JESUS

en Vos confio

Sagrado Corazón de Jesús: en Vos confío

I.- ¡Oh Jesús mío!, que dijiste: “En verdad os digo, pedid y obtendréis, buscad y encontraréis, llamad y os abrirán!.
He ahí que, confiando en tu Palabra divina, yo llamo, yo busco, yo pido la gracia……
Padre Pío ruega al Señor en nombre de Jesucristo

(gracia que desea)

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

II.- ¡Oh Jesús mío!, que dijiste: “En verdad os digo, todo aquello que pediréis a mi Padre en mi Nombre, El os lo concederá”.
He ahí que al eterno Padre en tu Nombre yo pido la gracia…….

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

III.- ¡Oh Jesús mío!, que dijiste: ” En verdad os digo, pasarán los cielos y la tierra pero mis palabras jamás!”
He ahí que basándome en la infalibilidad de tus santas palabras yo pido la gracia……

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

¡Oh Sagrado Corazón de Jesús, el cual es imposible no sentir compasión por los infelices, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos las gracias que pedimos en nombre del Inmaculado Corazón de María, nuestra tierna Madre.

San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

-un santo moderno con los valores de siempre- Sábado, Sep 27 2008 

-un santo moderno con los valores de siempre-

-un santo moderno con los valores de siempre-

Biografía
Heredero espiritual de San Francisco de Asís, el Padre Pío de Pietrelcina ha sido el primer sacerdote en llevar impreso sobre su cuerpo las señales de la crucifixión.
El Padre Pío, al que Dios donó particulares carismas, se empeñó con todas sus fuerzas por la salvación de las almas. Los muchos testimonios sobre su gran santidad de Fraile, llegan hasta nuestros días, acompañados por sentimientos de gratitud. Sus intercesiones providenciales cerca de Dios fueron para muchos hombres causa de sanaciòn en el cuerpo y motivo de renacimiento en el Espíritu.

El Padre Pío de Pietrelcina que se llamó Francesco Forgione, nació en Pietrelcina, en un pequeño pueblo de la provincia de Benevento, el 25 de mayo de 1887. Nació en una familia humilde donde el papá Grazio Forgione y la mamá Maria Giuseppa Di Nunzio ya tenían otros hijos.

Desde la tierna edad Francesco experimentó en sí el deseo de consagrarse totalmente a Dios y este deseo lo distinguiera de sus coetáneos. Tal “diversidad” fue observada de sus parientes y de sus amigos. Mamá Peppa contó – “no cometió nunca ninguna falta, no hizo caprichos, siempre obedeció a mí y a su padre, cada mañana y cada tarde iba a la iglesia a visitar a Jesús y a la Virgen. Durante el día no salió nunca con los compañeros. A veces le dije: “Francì sal un poco a jugar. Él se negó diciendo: no quiero ir porque ellos blasfeman”.

Del diario del Padre Agostino de San Marco in Lamis, quien fuè uno de los directores espirituales del Padre Pío, se enteró de que el Padre Pío, desde el 1892, cuando apenas tenía cinco años, ya vivió sus primeras experiencias carismáticas espirituales. Los Éxtasis y las apariciones fueron tan frecuentes que al niño le pareció que eran absolutamente normales.

Con el pasar del tiempo, pudo realizarse para Francesco lo que fue el más grande de sus sueños: consagrar totalmente la vida a Dios. El 6 de enero de 1903, a los dieciséis años, entró como clérigo en la orden de los Capuchinos. Fue ordenado sacerdote en la Catedral de Benevento, el 10 de agosto de 1910. Tuvo así inicio su vida sacerdotal que a causa de sus precarias condiciones de salud, se desarrollará primero en muchos conventos de la provincia de Benevento. Estuvo en varios conventos por motivo de salud, luego, a partir del 4 de septiembre de 1916 llegó al convento de San Giovanni Rotondo, sobre el Gargano, dónde se quedó hasta el 23 de septiembre de 1968, día de su sentida muerte.

En este largo período el Padre Pío iniciaba sus días despertándose por la noche, muy antes del alba, se dedicaba a la oración con gran fervor aprovechando la soledad y silencio de la noche. Visitaba diariamente por largas horas a Jesús Sacramentado, preparándose para la Santa Misa, y de allí siempre sacó las fuerzas necesarias, para su gran labor para con las almas, al acercarlas a Dios en el Sacramento Santo de la Confesión, confesaba por largas horas, hasta 14 horas diarias, y así salvó muchas almas.

Uno de los acontecimientos que señaló intensamente la vida del Padre Pío fuè lo que se averiguó la mañana del 20 de septiembre de 1918, cuando, rogando delante del Crucifijo del coro de la vieja iglesia pequeña, el Padre Pío tuvo el maravilloso regalo de los estigmas. Los estigmas o las heridas fueron visibles y quedaron abiertas, frescas y sangrantes, por medio siglo. Este fenómeno extraordinario volvió a llamar, sobre el Padre Pío la atención de los médicos, de los estudiosos, de los periodistas pero sobre todo de la gente común que, en el curso de muchas décadas fueron a San Giovanni Rotondo para encontrar al santo fraile.

En una carta al Padre Benedetto, del 22 de octubre de 1918, el Padre Pío cuenta su “crucifixión”: “¿Qué cosa os puedo decir a los que me han preguntado como es que ha ocurrido mi crucifixión? ¡Mi Dios que confusión y que humillación yo tengo el deber de manifestar lo que Tú has obrado en esta tu mezquina criatura!

Fue la mañana del 20 del pasado mes (septiembre) en coro, después de la celebración de la Santa Misa, cuando fui sorprendido por el descanso en el espíritu, parecido a un dulce sueño. Todos los sentidos interiores y exteriores, además de las mismas facultades del alma, se encontraron en una quietud indescriptible. En todo esto hubo un total silencio alrededor de mí y dentro de mí; sentí enseguida una gran paz y un abandono en la completa privación de todo y una disposición en la misma rutina.

Todo esto ocurrió en un instante. Y mientras esto se desarrolló; yo vi delante de mí un misterioso personaje parecido a aquél visto en la tarde del 5 de agosto. Éste era diferente del primero, porque tenía las manos, los pies y el costado que emanaban sangre. La visión me aterrorizaba; lo que sentí en aquel instante en mí; no sabría decirlo. Me sentí morir y habría muerto, si Dios no hubiera intervenido a sustentar mi corazón, el que me lo sentí saltar del pecho.

La vista del personaje desapareció, y me percaté de que mis manos, pies y costado fueron horadados y chorreaban sangre. Imagináis el suplicio que experimenté entonces y que voy experimentando continuamente casi todos los días. La herida del corazón asiduamente sangra, comienza el jueves por la tarde hasta al sábado. Mi padre, yo muero de dolor por el suplicio y por la confusión que yo experimento en lo más íntimo del alma. Temo morir desangrado, si Dios no escucha los gemidos de mi pobre corazón, y tenga piedad para retirar de mí esta situación….”

Por años, de cada parte del mundo, los fieles fueron a este sacerdote estigmatizado, para conseguir su potente intercesión cerca de Dios. Cincuenta años experimentados en la oración, en la humildad, en el sufrimiento y en el sacrificio, dónde para actuar su amor, el Padre Pío realizó dos iniciativas en dos direcciones: un vertical hacia Dios, con la fundación de los “Grupos de ruego”, hoy llamados “grupos de oración” y la otra horizontal hacia los hermanos, con la construcción de un moderno hospital: “Casa Alivio del Sufrimiento.”

En septiembre los 1968 millares de devotos e hijos espirituales del Padre Pío se reunieron en un congreso en San Giovanni Rotondo para conmemorar juntos el 50° aniversario de los estigmas aparecidos en el Padre Pío y para celebrar el cuarto congreso internacional de los Grupos de Oración. Nadie habría imaginado que a las 2.30 de la madrugada del 23 de septiembre de 1968, sería el doloroso final de la vida terrena del Padre Pío de Pietrelcina. De este maravilloso fraile, escogido por Dios para derramar su Divina Misericordia de una manera tan especial.

Muchas han sido las sanaciones y conversiones concedidas por la intercesión del Padre Pío e innumerables milagros han sido reportados a la Santa Sede.

Los preliminares de su Causa se iniciaron en noviembre de 1969. El 18 de diciembre de 1997, Su Santidad Juan Pablo II lo pronunció venerable. Este paso, aunque no tan ceremonioso como la beatificación, es ciertamente la parte más importante del proceso. El venerable Padre Pío fue beatificado el 2 de mayo de 1999. Tan grande fue la multitud en la Misa de beatificación, que desbordaron la Plaza de San Pedro y toda la Avenida de la Conciliación hasta el río Tiber sin ser estos lugares suficiente. Millones además lo contemplaron por la televisión en el mundo entero.

El día 16 de junio del 2002, su Santidad Juan Pablo II canonizó al Beato Padre Pío. Es el primer sacerdote canonizado que ha recibido los estigmas de nuestro Señor Jesucristo.

Su beatificación y su canonización fueron las de mayor asistencia en la historia. La plaza de San Pedro y sus alrededores no pudieron contener las multitudes.

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El Padre Pío es un poderoso intercesor.  Los milagros se siguen multiplicando.

El santuario del Padre Pío en San Giovanni Rotondo recibe mas peregrinos cada año que el de Lourdes. Es el segundo santuario mas visitado, después del Tepeyac (Virgen de Guadalupe).

A 40 años de su fallecimiento, en este 2008, se exhumó su cuerpo el que se exhibe incorrupto como una nueva señal de su santidad.

Galería de fotos con periódica actualización: http://www.flickr.com/photos/30912936@N03/show/

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